martes, 12 de julio de 2011

Dejando la Ingeniería: El Ingeniero y el Robot

 

Entre las maquinas de una gran bodega, sentado en una vieja y maltratada caja, estaba un ingeniero reclinado y con la cabeza abajo, solo se podía ver en la cara de aquel hombre que no estaba bien. Algo perturbo su silencio en aquella gran bodega donde se encontraba, un ruido extraño hizo que levantara su mirada y después una voz le pregunto:

-¿Que pasa Ingeniero, algo no te funciono?

–No, esta vez no es sobre maquinas George

George,  era un robot de 60 años, que fue construido a mano por el ingeniero Tony Sale, utilizando aluminio perteneciente a un avión bombardero que se estrelló en 1950 y que ayudaba en el servicio y mantenimiento de la gran bodega donde se encontraban desde hace mucho tiempo.

¿Entonces que pasa?- Pregunto George mientras reclinaba su cabeza de aluminio y veía con sus grandes ojos luminiscentes al ingeniero.

-Sentimientos

-¿Tu tienes sentimientos?¿No que los ingenieros están llenos de sarcasmo y cinismo?

-No, eso es solo, protección

-¿Protección a que?

-A no ser dañados en el corazón

¿Se protegen dañando otros corazones? –El robot de inmediato pregunto

-Si, es estúpida esa forma de pensar – Suspiro el hombre, mientras con su mano recorría toda su frente y cabello,inclino su cabeza nuevamente y en silencio se quedo.

Por eso es mejor ser como yo, no hay sentimientos, solo perfección, mírame yo no sufro por amor. –Le decía George, mientras se levantaba y modelada su gran cuerpo de 2 metros de altura lleno de aluminio.

-Te voy a decir algo George:

No soy una maquina, cometo muchas fallas, bueno en algo nos parecemos tendemos a la falla, aunque a veces soy tan frio como el acero que recubre un robot, y tan estúpido como una maniobra de un robot hecho en un cajón. Dentro de mi cuerpo hay un corazón y un gran procesador que es mi cerebro ¿Pero eso es lo que me hace distinto a las maquinas? ¿o hay algo mas? Un chip oculto, un corto, una falsa soldadura o simplemente un error en la programación, que hace que yo tenga raciocinio, deliberación y conciencia.

No, no soy un robot, ese calor que sale de mi piel, de mi boca y respiración, se asemeja mucho al vapor de una maquina, pero no tiene ese aroma peculiar que provoca recuerdos y una singular identificación.

¿Entonces que pasa ingeniero?¿No envidias a tu creación perfecta? – Aquellos focos amarillos miraban al hombre que miles de veces reparo maquinas, con otra expresión distinta a la de siempre.

-La verdad no le envidio nada a mi creación, no tener acero para protegerse es amor a la profesión, aunque del amor tampoco este a salvo, es un riesgo que se debe correr si quieres vivir en verdad.

Tengo el corazón roto, pero eso no me quita las ganas de vivir, de seguir adelante y ser otra vez yo. Pero para ello se debe tener conciencia, de que este musculo rojo que bombea sangre caliente a gran presión, no se repara con soldadura o presionando un botón.

He aprendido que las maquinas no pueden dar el calor de una persona, no te pueden hacer sentir especial, ni pueden crear en tu mente escenas maravillosas, que hacen que extrañes y recuerdes, no pueden tener ese contacto tan intimo y celestial, no pueden sacar el alma a flor de piel, el alma… el alma es ese chip oculto, ese corto, esa falsa soldadura o el error en la programación, que hace la magia de no querer ser una maquina.

No siento rencor, ni odio, tal vez disolución en que no se cumplió lo que esperaba, pero es normal en esta vida, siempre habrá derrotas y victorias, en las que se debe estar orgulloso de haber dado todo,claro siempre debes llevarte una lección. Veras mi cara llena de lagrimas, es el desahogo del alma, que limpia y alisa esas piedras en mis pensamientos.

Y sabes aunque fuera una maquina no me desconectaría de la corriente, ni para darme un reset, ni para detener definitivamente mi andar, que se termine la producción de llantos, sonrisas, alegrías, recuerdos, sexo y amor, amarguras y delicias, caricias, bromas, que se termine el día que por si solo deje de funcionar el procesador que llevo aquí… aquí en mi pecho.

FIN

Espero les hay gustado me dijeron que dejara ese ingenierismo y prepotencia, así que decidí escribir este pequeño cuento, aqui esta algo de lo que un ingeniero lleva dentro.

Andrés Eduardo Sabas Jiménez

 

Fuente:

El robot de esta historia esta basado en el Robot George